EUROPA PRESS

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12 mayo 2018

 

La criopreservación: ¿alternativa real a la muerte?

 

Dentro de la amplia gama de tecnologías que actualmente se manejan para el rejuvenecimiento, algunos investigadores se atreven a sugerir que puede haber esperanzas gracias a la criopreservación. Se trata de la única forma que conocemos hoy para conservarse relativamente bien.

 

"Podríamos decir que la criopreservación es algo parecido al plan B de la esperanza de vida indefinida hasta que llegue el plan A, que es la inmortalidad. Según nuestras estimaciones, los primeros tratamientos biotecnológicos para el rejuvenecimiento humano se comercializarán en la década de 2020, a los que seguirán en 2030 los tratamientos nanotecnológicos, hasta llegar a controlar y revertir el envejecimiento y ser inmortales en 2045", según afirma a Infosalus el ingeniero del MIT, José Luis Cordeiro.

 

Con motivo de la publicación de su libro 'La Muerte de la Muerte. La posibilidad científica de la inmortalidad física y su defensa' (Deusto), el a su vez miembro de la Academia Mundial de Arte y Ciencia revela que hay un par de centros de criopreservación humana en Estados Unidos, Moscú, Alemania, Argentina, Australia, Canadá, y China, además de que destaca que ya hay un español que ha decidido criopreservar su cabeza con el objetivo de reanimarla en el futuro.

 

"Cuando es declarada muerta una persona, inmediatamente se inicia la criopreservación de manera que queden congelados sus órganos y especialmente el cerebro. Se puede todo el cuerpo o únicamente la cabeza. El caso es que, aunque una persona sea declarada muerta, sus órganos siguen vivos. Entonces se criopreserva a 196 grados bajo cero, en nitrógeno liquido, y se esperará a 2050 para reanimarlo", explica el también vicepresidente de Humanity+.

 

Según revela, "cerca" de España hay un centro de criopreservación a las afueras de Moscú en el que un cerebro cuesta 12.000 euros criopreservarlo, "como un funeral caro". "Hay muchos humanos que han sido criopreservados de pequeños, los de fecundación in vitro, y después son reanimados y nacen. Esto es posible. Ya se hace y hay millones de humanos así", agrega.

 

Cordeiro recuerda que la era moderna de la criopreservación se inició en 1962 cuando el estadounidense Robert Ettinger, un reputado físico, publicó 'La perspectiva de la inmortalidad', donde consideraba que congelar o criopreservar pacientes era la forma de esperar a la llegada de futuras tecnologías médicas mucho más avanzadas que curen las enfermedades actuales, incluido el envejecimiento.

 

Muchos pacientes, según recalca, deciden únicamente congelar sólo la cabeza por razones económicas, o por creer que la identidad humana y la memoria se almacenan en el cerebro y, por lo tanto, no es necesario criopreservar el cuerpo entero, que además podrá ser reconstruido mediante diferentes tecnologías.